23 de febrero de 2012

Lo mejor del 2011 (II)

20) "The Green Hornet" de Michel Gondry: fruto de la insospechada alianza entre el vanguardista Michel Gondry, uno de los directores más visionarios y renovadores del lenguaje cinematográfico de su generación, y el pasota Seth Rogen, adalid de la factoría Apatow y, por ende, de la actual comedia bufa americana. Este último firma el guión, que cuenta la historia de un superhéroe poco común y con más parecido a los marginales y estrambóticos personajes de sus anteriores guiones (Supersalidos, Pienneaple Express...) que a un justiciero al uso. La película parece la respuesta a la petulante y pagada de sí misma The Dark Knight (2008). Aquí no hay lugar para los discurso afectados ni para el realismo nolaniano: está llena de mamporros imposibles y de un continuo humor autoparódico que raya en lo surrealista (mención especial al personaje que compone Cristoph Waltz). Junto a Super (2010), el díptico perfecto sobre la deconstrucción del superhéroe que mejor recoge el espíritu post-Watchmen de los cómics del radical guionista escocés Mark Millar. Lástima que las exigencias de la producción no permitan que Gondry desate todo su talento visual, que, eso sí, brilla en sus pocas intervenciones.




19) "Super 8" de J. J. Abrams: con carta de libertad tras los éxitos cosechados (Lost, Mission: Impossible III, Star Trek XI...) Abrams rodó una película completamente personal nacida de la yuxtaposición de dos guiones propios: una historia sobre extraterrestres y Área 51 y las aventuras de unos niños que ruedan una película en super 8 (de ahí el título). El creador de Fringe es capaz de rodar una trama absorbente y crear una  tenebrosa atmósfera (ya lo ha demostrado en múltiples ocasiones), pero donde la película alcanza la gloria es en su abierta declaración de amor al cine: al celuloide, a las películas de la Amblin, a las historias fantásticas de niños con mucha imaginación...  Es un film que seduce por su forma, pero cautiva por su alma: un modelo a seguir para todos los blockbusters modernos.



18) "Arthur Christmas" de Sarah Smith y Barry Cook: me atrevo a calificar al guión de Arthur Christmas como el guión más ingenioso del año. Absoluto derroche de inventiva e imaginación, la película funciona como una metralleta de gags y demuestra su control sobre todos los registros cómicos a través de su delirante trama. De una animación detallista hasta el extremo, deja incontables imágenes para el recuerdo a la vez que su historia compone un delicioso cuento cargado del mejor espíritu navideño. Desde este momento, una obligación para todas las futuras Nochebuenas.


17) "The Girl With The Dragon Tattoo" de David Fincher: tras el clamor generado por La red social, Fincher se decantó por realizar la versión americana del primer tomo de la saga Millenium. Esta decisión fue criticada por ciertos sectores del público, que no llegaban a comprender por qué uno de los directores más prestigiosos del momento desperdiciaba su talento aceptando un trabajo de encargo cuando sus anteriores películas habían funcionado en taquilla. Otros tuvieron fe en el director de El club de la lucha contemplando el best-seller de Larsson como un filón del que éste podía sacar partido exprimiendo su parte más pulp y logrando una obra del corte de Se7en. Los creyentes no se han visto defraudados ante el resultado final: un intenso y arrollador thriller que atrapa al espectador y le deja sin aliento convirtiendo sus casi tres horas de duración en un suspiro. La gélida fotografía, el frenético montaje y la electrizante banda sonora de Trent Rezor y Atticus Ross sumergen al espectador en una vorágine de tinieblas y sordidez. Ojalá se hiciesen más encargos como éste.



16) "Melancholia" de Lars von Trier: enésima polémica del enfant terrible danés. Esta extraña y fascinante película no dejará a nadie indiferente, y aunque no se sea capaz de entrar en su juego, uno no podrá evitar caer subyugado por sus hipnóticas imágenes que por momentos parecen lienzos prerrafaelitas. Los que se adentren en sus profundidades descubrirán a un Trier más metafísico que nunca que contrapone el racionalismo (Claire) con el caos (Justine) como formas de enfrentarse a la vida (y a la muerte) y que consigue transmitir la indiferencia cósmica que siente su protagonista reflejada a través de ese peculiar Armagedón.


15) "Attack The Block" de Joe Cornish: una de las sorpresas del año que destaca por la frescura de su propuesta. Partiendo de unas condiciones precarias, consigue disimular su bajo presupuesto gracias a su imaginación en la planificación. Resultado de la loca idea de mezclar película de invasión alienígena, aventura de una pandilla de adolescentes, comedia porreta y drama social que brilla en todas sus facetas. Bajo su piel de mero divertimento de serie B se esconde una gran película que ofrece más reflexión de la que parece.



14) "J. Edgar" de Clint Eastwood: complejo y poliédrico retrato de la controversial figura de Hoover. El clasicismo de Eastwood vuelve a lograr una obra densa y ambigua que intenta mostrar todas las caras del que fuera director del FBI. Ya se habló de su interesante lectura política en este blog. Con sus sencillez a la hora de contar historias, Clint ha vuelto a logar una gran película que destaca en el grueso de su filmografía. 


13) "Un método peligroso" de David Cronenberg: aunque este drama de época resulte diametralmente opuesto al resto de la filmografía del director en cuanto a que es una cinta contenida y sutil en comparación con la radicalidad de sus anteriores trabajos, resulta el prisma perfecto para mirar (e interpretar) la totalidad de la obra del canadiense. Como ha reflejado Jordi Costa en su crítica de la película, en ella están presentes todas las señas de identidad del director de Crash (1996): "el pulso entre la razón y el deseo, la sistematización de lo irracional el subconsciente como forjador de identidad… e incluso la problemática mutación de la ciencia (Freud) en un nuevo misticismo (Jung)". Además, mediante una austera puesta en escena narra tanto los acontecimientos históricos y su impacto en el futuro como el drama intimista de los tres vértices del triángulo amoroso que conforman Sabina Spielrein, Jung y Freud.



12) "One day" de Lone Scherfig: siendo sincero, antes de ver la película jamás pensé que recalaría en tan alto puesto, ni siquiera que tendría un lugar en esta lista. Parte de la culpa es de su promoción como comedia romántica o feel good movie of the year, cuando en realidad  se trata de un drama descarnadamente romántico. Mediante una original narración que va mostrando a los personajes cada 15 de julio año tras año, cuenta los encuentros y los desencuentros que sufren a lo largo del tiempo, como los acontecimientos de su alrededor los van cambiando y como aún así su amor permanece. Su excelente guión acentúa su posición a contracorriente de la estructura clásica lineal de las comedias románticas o el melodrama.


11) "Tinker Tailor Soldier Spy" de Tomas Alfredson: adaptación de la novela homónima de John le Carré, obra cumbre de la literatura de espías, en la que el protagonista, Smiley, deberá descubrir quién es el agente que se ha infiltrado en la inteligencia británica. La película es absolutamente fiel a la historia original y, al igual que ésta, parece más interesada en mostrar los entresijos del conjunto de personajes que en descubrir la identidad del topo. Por ello, se centra en diseccionar el alma de sus protagonistas más que en avanzar la trama. Analiza con mirada triste las tristes vidas de estos hombres solitarios que no pueden confiar en nadie y deben de guardarse para sí mismos sus más oscuros secretos. De todos ellos, destaca Smiley interpretado por Gary Oldman, que soporta el peso de la película con su magistral actuación en un papel harto complicado, pues se trata de un tipo hierático y taciturno que apenas pronuncia una palabra en todo el metraje. Aquí lo que se dice es lo de menos, lo importante son los pequeños gestos y los cruces de miradas que Alfredson captura con detallismo, como si le fuera la película en cada plano. Todo desarrollado en un clima opresivo y deprimente, que se enfatiza a través de una melancólica banda sonora compuesta por el nominado al Óscar Alberto Iglesias y de una fotografía de tonos extremadamente fríos, como si le faltara el calor del que también carecen los personajes. Esta atmósfera atrapa al espectador y le hace sentir la infinita soledad de un Smiley casi carente de emociones a excepción del odio que mantiene hacia su rival.


2 comentarios:

  1. muy bueno. Me ha parecido fascinante el recorrido por el mundo del cine por el que nos lleva el autor de este blog. Un maestro como pocos mezclando la sintesis con la exhaustividad para cautivar irremediablemente al lector

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por tu comentario. Me siento halagado y me alegro de que te haya gustado el blog. Espero que sigas visitando el subsuelo para contar con tu presencia y tu lectura.

    ResponderEliminar