4 de mayo de 2012

Season Finale 2012

Entramos en esa época del año en la que llega el verano, terminan los cursos académicos y las temporadas de las grandes series del año tocan a su fin. Hay honrosas excepciones, como Breaking Bad, que por la falta de acuerdo entre productora y creador se emitió el verano pasado, o como Sherlock, que prefirió estrenar sus tres nuevos episodios con la llegada del 2012, pero la mayoría de la artillería pesada acaba su recorrido en estos meses. Las más largas vienen compitiendo desde Septiembre (The Good Wife, Fringe...), otras, de tirada más corta, han optado por empezar la carrera en marzo (Mad Men, Game of Thrones...), pero, sea cual sea el cajón de salida, todas se dirigen hacia su season finale con un único objetivo: entrar en el podio de las mejores series del año. Aquí están las candidatas (hay grandes ausencias ya que, lamentablemente, un servidor no puedo seguir todo al día, pero confío en que estén casi todas las mejores...):

The Good Wife (tercera temporada): Ya se ha consolidado como una de las grandes. Ha amplificado todas las virtudes de sus dos primeras temporadas y ha limado sus defectos. Cierto es que ha llegado a perderse con tantas subtramas y tantos personajes (Kalinda ha tenido que ser rescatada en el season finale y Eli Gold ha pasado a un segundo plano cuando parecía que sus apariciones ganaban terreno), pero a cambio ha desarrollado todo un mapa político-jurídico de Chicago mostrando sus zonas oscuras, sus puntos débiles... El capítulo en el que Lockhart and Gardner defiende a uno de sus jueces es una brillante prueba de lo retorcido del sistema y de la cotas de complejidad alcanzadas por la serie. 
Fecha de llegada: ya ha alcanzado la meta.


Fringe (cuarta temporada): Probablemente su peor temporada. Por momentos ha parecido que los guionistas habían perdido el rumbo de la serie. Aún no se sabe muy bien por donde tirará, aunque el sorprendente episodio 19 después de semanas de indiferencia alimenta la esperanza de los que aún creemos  que esta serie puede remontar. Al fin y al cabo, siempre se ha caracterizado por gozosos sprints de final de temporada tras episodios mediocres de relleno en la mitad. Su misión es allanar el terreno para la quinta y última temporada.
Fecha de llegada: 11 de Mayo.


How I Met Your Mother (séptima temporada): Sólo queda el episodio final (¡doble!), en el que por fin la serie hará honor a su nombre y se desvelará la identidad de la futura Señora Mosby. Que después de siete temporadas Robin aún tenga papeletas de ser la madre demuestra como la serie se ha alargado sobre sí misma hasta la repetición; que pese a ello la sigamos viendo demuestra lo ingeniosa y adictiva que puede llegar a ser. 
Fecha de llegada: 14 de Mayo.

 
Community (tercera temporada): Imposible elegir entre los últimos capítulos. Todos han sido joyas para ver y analizar hasta la extenuación. Despedirá la temporada con un triple episodio que casi seguro engrosará la lista de momentos estelares de la televisión.
Fecha de llegada: 17 de Mayo.


The Killing (segunda temporada): Ha ganado enteros con respecto a su primera temporada y ha sabido resolver con elegancia el cliffhanger que la cerró. Su sombría atmósfera y la cantidad de subtramas han conseguido que cualquiera pueda resultar sospechoso, manteniendo así a sus espectadores pegados a la pantalla. En breves por fin se descubrirá al asesino de Rosie Larsen. Hasta entonces, hagan sus apuestas.
Fecha de llegada: 17 de Junio.


Game of Thrones (segunda temporada): Con el público en el bolsillo tras su espectacular primera temporada, juega con más tranquilidad. Ha introducido nuevos personajes pero sin descuidar a los antiguos y sigue creciendo con ambición. Pocas pegas o ninguna. Todas las tramas se siguen con interés y los capítulos pasan en nada dejándote con ganas de más. Hay que aplaudir la capacidad de los guionistas para hilvanar y resumir toda la tela de los libros. Ya se debe dar por sentado que aspira a lo más alto del podio.
Fecha de llegada: 3 de Junio.


Mad Men (quinta temporada): Tras una larga espera han vuelto Don y compañía en la ya considerada entre las mejores series de la historia. Si sigue así puede acabar en una temporada perfecta. No ha tenido bajadas de calidad ni ha dado muestras de cansancio. A Sterling Cooper Draper Pryce le queda mucho por ofrecer. Se divisa ya una ganadora...
Fecha de llegada: 10 de Junio.


26 de marzo de 2012

Semana extraterrestre (0): Extraterrestre: Encuentros (y desencuentros) en la tercera fase

Antes de nada, un ruego a los lectores: id al cine a ver Extraterrestre. Id con amigos, en pareja, con la familia... id y disfrutad del cine; la película se lo merece. No dejéis que pase desapercibida y tenga que ser rescatada dentro de unos años como la genial película que es. A partir de ahora comienza la crítica llena de SPOILERS de Extraterrestre y Los cronocrímenes:

Hay una  pequeña pista en Extraterrestre que desvela al espectador avispado las raíces de la película: sobre una de las placas con las que Julio construye su "vehículo marciano" se pueden ver grabadas las palabras "Cafetería Domingo" en referencia a su corto Domingo. En él, podemos encontrar el germen del segundo largo de Vigalondo: cómo los más banales problemas personales pueden eclipsar los acontecimientos más extraordinarios.

En Extraterrestre, una invasión del espacio exterior amenaza la Tierra (ovni sobrevolando Madrid incluido), pero los protagonistas actúan como si nada de esto estuviera sucediendo. Los tres personajes masculinos orbitan en torno al personaje interpretado por Michelle Jenner y en ningún momento se plantean salvar el mundo: todos sus actos van dirigidos a guardar las apariencias y mientras intentar conquistar a la chica. Estas actitudes a priori pueden parecer inverosímiles, pero luego uno reflexiona y se identifica con esas personas, con sus absurdas acciones, con esa búsqueda del amor al borde del abismo, porque, no nos engañemos, Extraterrestre es una película descarnadamente romántica.

Es también una gran comedia con ovnis de fondo. Vigalondo llena la trama de momentos absolutamente desternillantes, pero la película entera está atravesada por el espíritu del humor incluso cuando no es intencionado: planos y diálogos revelan una vis cómica insospechada. A ello contribuyen todos los actores de la película, desde el protagonista, Julián Villagrán, hasta el inclasificable Miguel Noguera en un pequeño (gran) papel. No me puedo quedar con ninguno de los cinco, están todos magníficos.

La película transcurre entre auténticas carcajadas hasta el momento en que el protagonista, Julio, descubre a través de una ventana indiscreta (Hitchcock siempre presente) que Michelle sigue enamorada de Raúl Cimas. Será finalmente el personaje interpretado por Areces en su único momento de dignidad quien haga que Julio se de cuenta de que el que sobra ,"el extraterrestre", en ese triángulo amoroso es él. A partir de ese momento, experimenta una redención similar a la de Humphrey Bogart en Casablanca, pero marcada por ese tono tróspido que imprime Vigalondo: ausente el glamour de la película de Curtiz, el protagonista cierra la historia apurando unas birras mientras le cuenta todo lo que ha sucedido a ese patético pero entrañable Miguel Noguera observando ambos ese mcguffin de siete kilómetros de longitud. La imagen es muy similar a la que cierra Los cronocrímenes y descubre el leitmotiv de la obra de Vigalondo: el abandono de los deseos más profundos para poder sobrevivir en este mundo (el mismo, por cierto, que el de la fantástica Drive: no me extraña que Vigalondo la adore).





Bien cierto es que la realidad devora nuestros sueños, pero no estamos desarmados: podemos reírnos de ella a modo de contraataque, y vaya si Extraterrestre lo consigue. Personalmente pasé la película entera entre risas (las mías y las del resto de las sala) pero cuando llega a su fin al ritmo de la desoladora All my little words noté como entre todas esas carcajadas se me encogía el corazón. La canción, al igual que la película, versa sobre un amor apasionado pero imposible y desvela que Vigalondo, por encima de un genial director, es un poeta y, Extraterrestre, una oda a la épica de la renuncia amorosa.

Antes de esa renuncia, eso sí, el protagonista tiene su momento de gloria en forma de declaración: ya sean las palabras del sabedor de su destino Karra Elejalde a Bárbara Goenaga en Los cronocrímenes ("eres preciosa"), la canción del protagonista de 7: 35 de la mañana o el vídeo de Julio en Extraterrestre (también brutal declaración de amor al cine: solo es capaz de expresar sus sentimientos mediante una cámara).

Sería bonito que Julio y Julia acabaran juntos. No, estaría bien, pero como las mejores cosas de la vida, esta canción empieza, y esta canción termina.




P.D: La última frase de la película es "me sale de pena", un guiño que sirve como contrapunto al final de Malditos bastardos, en el que Brad Pitt afirma que esa puede ser su obra maestra. Siento corregirte, Nacho, pero a ti también te ha salido una obra maestra.



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You are a splendid butterfly
It is your wings that make you beautiful
And I could make you fly away
But I could never make you stay
You said you were in love with me
Both of us know that that's impossible
And I could make you rue the day
But I could never make you stay

Not for all the tea in China
Not if I could sing like a bird
Not for all North Carolina
Not for all my little words
Not if I could write for you
The sweetest song you ever heard
It doesn't matter what I'll do
Not for all my little words

Now that you've made me want to die
You tell me that you're unboyfriendable
And I could make you pay and pay
But I could never make you stay

23 de marzo de 2012

Semana extraterrestre (III): Lo cósmico y lo mediocre

En La guerra de los mundos de  H. G. Wells, uno de los pilares de la ciencia-ficción, el narrador atraviesa toda clase de calamidades para reencontrarse con su mujer: en medio de una invasión extraterrestre su única preocupación es volver a ver a su esposa.

La novela sirve como perfecto ejemplo para ilustrar uno de los principales temas del género: el contraste entre lo macro y lo micro, entre lo cósmico y lo mediocre. Pero no hace falta irse tan lejos, este mismo año el chaval protagonista de Super 8 se mete en la mismísima guarida del monstruo para rescatar a la chica que le gusta mientras la ciudad entera está siendo evacuada y la banda de Attack The Block lucha contra un ejercito de aliens para salvar al barrio mientras el resto del mundo ni se ha percatado. Un poco antes, en la atípica e injustamente desapercibida The Birthday de Eugenio Mirá, el protagonista interpretado por Corey Feldman intenta recuperar a su ex-novia en medio del advenimiento del Armagedón. También encontramos una contraposición similar en la ya mencionada en el anterior post Cloverfield.

Vigalondo, profundo admirador (y conocedor) de las fuentes de la ciencia-ficción ha sabido plasmar esta dicotomía en su obra (a partir de ahora SPOILERS de Los cronocrímenes y Domingo):

En su primer largometraje, el protagonista al que da vida Karra Elejalde descubre una máquina del tiempo al colarse en un centro de investigación científica privado para huir de un psicópata que le ataca. Al viajar al pasado se verá envuelto en nuevos problemas generados por las paradojas temporales y se pasará el resto de la película corriendo en busca de una solución para poder volver al punto de partida. En ningún momento se plantea el origen de la máquina o la radical revolución (cósmica) que supondría tamaño invento: solo quiere volver a casa, con su mujer, a su aburrida (y mediocre) vida. Esta actitud resulta palmaria gracias a los rostros que Karra esboza en su magnífica interpretación. El espectador se puede ver reflejado en él: es esa cara que uno tiene a las 6 de la mañana cuando uno solo tiene ganas de irse a la puta cama tras una noche de farra con toda clase de (indecentes) incidentes. De la misma forma que el fiestero únicamente desea volver al punto de salida (su casa) después de haber ansiado salir de él (en incluso pagado dinero par ello), Karra solo quiere volver a la primera línea cronológica después de ser él mismo quien ha provocado todo el desbarajuste temporal incitado por las pasiones del bajo vientre como se verá con posterioridad. Los cronocrímenes es la historia de una persona que construye su fantasía sexual para escapar a la rutina y la destruye para volver a la normalidad, como ya indicara en su genial crítica Jordi Costa. De ahí que al final de la película el protagonista no quiere dar ninguna explicación a su mujer, simplemente se recuesta en su hamaca y observa con mirada cínica como su otra versión, Héctor 2, se dirige en coche para realizar su mezquino plan que él ya sabe que funcionará. Puede resultar lioso: lo es. Algún día debería ponerme a escribir (y pensar) sobre Los conocrimenes como se merece, pero ahora hay que hablar de otra obra de Vigalondo.


 

En Domingo, corto que, como muchos del autor, bajo su simple apariencia oculta mucho contenido, podemos ver una estúpida discusión de pareja por menudencias comparadas con la aparición del ovni ante los protagonistas. Dicha pelea es la causa de que la cámara deje de enfocar al ufo, al que el hombre estaba grabando, y, por tanto, también la causa de que el espectador solo pueda ver a esta la reacción de los personajes en lugar de la nave alienígena cuando ésta entra en acción. Lo mediocre interfiere en los cósmico y lo eclipsa, de tal forma que el espectador solo lo puede intuir: el foco está en lo micro, en el altercado de la pareja.


De la misma forma, hay un momento similar en el final del teaser de Extraterrestre que es toda una declaración de intenciones. En él, el protagonista, interpretado por Julián Villagrán, redirige el objetivo de su videocámara del ovni que amenaza Madrid a la habitación de Michelle Jenner enfocando a su hermoso rostro: es una película sobre una invasión alienígena, pero el meollo no está ahí, sino en la relación de sus personajes. Es lo que Costa (siempre se vuelve a los mejores) ha denominado como el peculiar empleo de lo fantástico para desvelar lo humano de Bioy Casares.

22 de marzo de 2012

Semana extraterrestre (II): Ciencia-ficción low-cost

Afirma Vigalondo que nadie podrá quejarse del escaso presupuesto de Extraterrestre en cuanto a los pobres efectos especiales de la película, pues directamente no los hay. La mejor forma de rodar sin que esta precariedad de medios quede patente es evitar aquellas situaciones en las que precisamente se necesitan estos medios.


A través de una minuciosa planificación del guión se omiten toda clase de escenas que sobrepasen el presupuesto. De esta forma, la película no se resiente ni resulta barata o cutre. Se puede rodar una buena película de ciencia-ficción con un presupuesto mínimo pese a tratarse del género con algunos de los rodajes más costosos de la historia.; lo importante  es tener algo que contar, una buena historia.


Existen numerosas formas de circunvalar aquellas escenas que necesitarían una mayor inversión económica mayor: la elipsis, el fuera de campo... Como dice Vigalondo en Una lección de cine, "en el cine, muchas veces es más importante la expectación que creas entorno al contenido que el contenido en sí". No hacen falta unos portentosos efectos especiales. Por ejemplo, en una película de ovnis, puede resultar más efectivo y sugerente mostrar las caras impactadas de los terrícolas antes que un plano millonario de un ovni.




Shyamalan ya nos enseñó en Señales que unos crujidos en la tarima y una bombilla intermitente pueden perturbar más al espectador que un ejército de marcianos diseñados a la perfección . En un ejemplo más reciente, Abrams solo mostraba a su monstruo hacia el final de Super 8 después de haberlo sugerido en varias escenas, como la magistral secuencia de la gasolinera. En la película se notaba mucho la influencia de Spielberg (más como objeto de admiración que como productor ejecutivo) figura esencial en el cine de aliens. De su versión de La guerra de los mundos bebe mucho extraterrestre: no en su espectacularidad pero sí en su mirada a la modernidad integrada en esta invasión de otro planeta. Pero la película que explotó todas esas posibilidades es Cloverfield (volvemos a Abrams esta vez como productor ejecutivo él) casi un falso documental del apocalipsis rodado por una cámara cuya presunta función era grabar una pedida de mano. Tirando del hilo también podemos reconocer la deuda con la genial REC: no hay más que ver el primer teaser postal de Extraterrestre.


Volviendo al tema principal del post, las películas "low cost", hay que decir que, en ocasiones, la falta de medios agudiza el ingenio y ha contribuido ingentemente al desarrollo del lenguaje cinematográfico. Los ejemplos son infinitos: el fuera de campo se inventó básicamente para esquivar al Código Hays, los cientos de planos y la velocidad de los cortes en la escena de la ducha de Psicosis fueron idea de Hitchcock para no mostar el asesinato en sí (en ningún momento vemos como se clava el cuchillo), el mítico congelado y zoom con el que acaba Los 400 golpes se debió a que Jean-Pierre Léaud no mantuvo la mirada hacia la cámara, el miedo que generaba Tiburón era provocado por la ausencia del monstruo en la pantalla debida a la imposibilidad de simularlo con los efectos especiales de la época...

Así se ha de agradecer esta "bendita" precariedad de Vigalondo y esperar que siga causando obras maestras (no hay que olvidar que Código 7 costó dos duros y Los cronocrímenes tuvo un exiguo presupuesto). En el caso de Extraterrestre, su minúscula inversión hace que se desarrolle casi íntegramente en el mismo apartamento y sin apenas efectos especiales. Veremos como resuelve el desafío: no me cabe ninguna duda de que caerá de pie tras este salto mortal.

Para finalizar, os dejo las sabias palabras (e imágenes) de Vigalondo en su corto Ciencia-ficción barata para promocionar el Concurso de Cortometrajes Agua y Desarrollo Sostenible: